Reescribí esta joya con un nuevo propósito: cantársela a Dios. Porque si hay alguien digno de cada nota, es Él.

A veces no hace falta estar perfecto para dar lo mejor… solo hace falta estar dispuesto.

Dios no solo es mi inspiración: es el piloto de mi vida, aunque a veces yo quiera robarle el volante.


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